Hoy salieron 2 notas muy interesante en La Nación acerca de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Despenalizar el consumo personal de Droga.

Gracias Cristina, aca sale 2 mangos

Gracias Cristina, aca sale 2 mangos

En contra escribe Rolando Hanglin, bajo el título Del Porro al Paco. La confusión arranca en el título y continúa en párrafos como:

Ante el peligro del paco (asociado a la marginalidad, el desempleo, la subalimentación) no es momento de hacer un guiño simpático a los consumidores de marihuana. Que de todos modos seguirán consumiendo, porque nunca los persiguió nadie. Más bien es el momento de endurecer las defensas, fortalecer los músculos, crear nuevos centros de desintoxicación y reeducación, para lo cual se necesitan médicos, enfermeras, hospitales, casas. La Corte no escuchó lo que millones de ciudadanos están pidiendo: seguridad, salud, paz. Sintió otra cosa. Como si viviera en otro país. Tal vez Holanda, tal vez Suiza, tal vez Dinamarca. Admirables naciones que -hoy por hoy- están en otra realidad. Nosotros tenemos que ponernos duros contra todas las drogas, en general. No estamos para darnos el lujo de un permiso frívolo.

Soprende que Hanglin, la misma persona que apoyo sin restricciones a De Narvaéz diciendo que su verdadero “pecado” era su aspecto físico “un Pierce Brosnan, joven. Las camisas de Francisco van demasiado ceñidas al cuerpo; se nota que hace fierros y bicicleta fija ahora se preocupe por la frivolidad y el narcotráfico.

Más lúcido se mostró Alejandro Rozitchner en “Un fallo serio y evolutivoseñalando entre otras cosas:

Es poco serio que en las discusiones acerca de su peligrosidad que han surgido en estos días no se aluda a las dos drogas que causan el mayor daño a los seres humanos: el tabaco y el alcohol. Y no es mera retórica: 40.000 muertos anuales por tabaquismo en argentina, ¿suena grave o no? ¿Puede uno seguir desgarrándose las vestiduras por el nuevo respeto al consumo de marihuana? Nadie, en la historia del mundo, murió por consumir marihuana. La única manera en la que la marihuana puede matar es si te cae una tonelada encima.

Alguien puede entonces sensatamente decir que el reciente fallo de la Corte es un factor de desintegración social? Digo esto para empezar a ubicar el tema en su verdadero contexto. El verdadero peligro del consumo de marihuana es la policía y este ya no rige más.

Otro punto importante a comprender es que la droga, o los estados alterados de conciencia, han formado parte de todas las sociedades humanas desde el inicio de la civilización. Dentro de estas drogas cabría incluir tanto a la marihuana como al alcohol -¿o nos vamos a creer el verso de que tomamos vino o cerveza sólo porque son bebidas sabrosas?

Los recursos que antes se utilizaban para perseguir a quienes tenían un cigarrillo de marihuana en el bolsillo (que a partir de ahora podrán por fin caminar tranquilos) se usarán para trabajar en contra del tráfico internacional y en contra de los consumos más peligrosos. Ya no habrá maltratos injustos, innecesarios y contraproductivos a los fumadores ocasionales de marihuana, aquellos que no dañan su salud tanto como los fumadores de tabaco ni ponen en riesgo la salud ajena como los consumidores constantes de alcohol (los tests de alcoholemia son una medida que enfocan un problema más serio y ya logró reducir las muertes por accidentes de auto en la ciudad de Buenos Aires).

Otro de los argumentos más citados para evaluar negativamente la tolerancia que permite la decisión de la Corte es la idea de que el consumo de marihuana lleva a consumos peores. Esa es la llamada “teoría del escalón”, pero la verdad parece ser la siguiente: es cierto que la gran mayoría de las personas que consumen cocaína empezaron fumando marihuana, pero también lo es que la inmensa mayoría de los fumadores de marihuana jamás avanzan hacia el consumo de cocaína.