Me cuesta mucho no ir a trabajar. Suelo ir hasta las últimas consecuencias, mientras mis seres queridos me insultan, porque no cuido mi salud.

Todo me apunta

Ayer cuando me acosté sabía que no iba a poder ir a trabajar, que a la mañana iba a tener que llamar y vivir el momento incómodo de hablar con mi jefe, que siempre me dice “Ok, nos vemos mañana”, acotando mi recuperación.

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